sábado, julio 04, 2015

HISTORIA DE DOS AMÉRICAS. Elaboración y aprobación de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos


HISTORIA DE DOS AMÉRICAS

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com
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El 4 de julio de 1776 un grupo de hijos de inmigrantes, en su mayoría procedentes de Inglaterra, se reunieron en lo que era entonces poco más que un poblado conocido como Filadelfia para proclamar la independencia de los Estados Unidos. Treinta y cinco años mas tarde, el 5 de julio de 1811, otro grupo de hijos de inmigrantes, en este caso en su mayoría procedentes de España, proclamaron la independencia de Venezuela. En el Congreso de Filadelfia el liderazgo andaba diluido entre numerosos delegados entre los que se destacaban Adams, Franklin, Hancock, Jefferson y Madison. Solamente cuando llegaron a la conclusión de que no había otra alternativa que enfrentar a Inglaterra por la vía de las armas decidieron depositar el poder avasallador de hacer la guerra en un militar de limitada experiencia pero absoluta integridad de carácter que se llamó George Washington. En la epopeya por la independencia sudamericana el liderazgo no fue el resultado de decisiones colectivas sino de la iniciativa individual de un hombre valiente, audaz y erudito a pesar de su juventud que echó sobre sus hombros la cruzada de libertad que culminó en la creación de cinco repúblicas americanas.

Si distintos fueron los comienzos de sus caminos hacia la inmortalidad, diferentes fueron sus habilidades y temperamentos. El primero, Washington, era un hombre pausado y de pocas palabras a quien se le escuchó en contadas ocasiones en Filadelfia. El segundo, Bolívar, era un hombre vehemente y locuaz que era capaz de cautivar a su auditorio al punto de la idolatría y moverlo a las acciones mas intrépidas y temerarias. Reputación que llevó a uno de sus biógrafos, Emil Ludwig, a llamarlo: “Caballero de la gloria y de la libertad”. Sin embargo, ambos compartían atributos que demuestran sus éxitos como motivadores y líderes de seres humanos. Ya fuera Washington confrontando las inclemencias y privaciones del brutal invierno de Valley Forge o Bolívar desafiando nieves y pantanos para sorprender a los españoles y derrotarlos en Boyacá ambos corrieron siempre la misma suerte de sus soldados y se negaron a aceptar privilegios en viviendas o alimentos.

Dentro de la misma tónica, ambos fueron generales de vanguardia en vez de estrategas de retaguardia. Ya fuera cruzando el Río Delaware en pleno invierno o a la cabeza de sus tropas en Yorktown para consolidar la independencia norteamericana Washington se jugó la vida en aras de la felicidad de su pueblo. Y que decir de un Bolívar que a sus treinta años libró seis batallas, derrotó cinco ejércitos y recorrió mil doscientos kilómetros en el breve plazo de noventa días para entrar victorioso en Caracas el seis de agosto de 1813 y ser investido con el título de Libertador. Cabe, por lo tanto, concluir que estos hombres, a pesar de las diferencias en sus estilos y personalidades, fueron paladines de procesos encaminados a llevar la libertad y la justicia a sus respectivos pueblos. Surge entonces la pregunta que no puede ser soslayada: ¿Por qué tuvieron estos dos próceres finales tan diferentes y por qué sus esfuerzos condujeron a resultados tan distintos que bien pudiéramos calificar de dos Américas, la del norte y la del sur?

El primero, Washington, murió a los 67 años—una edad considerada longeva en aquella época—en su plantación de Mount Vernon rodeado de la admiración y el respecto de sus conciudadanos. El segundo, Bolívar, murió a los 47 años en Santa Marta acompañado de un puñado de fieles camaradas de armas después de haber escapado a varios intentos de asesinato y haber sido traicionado por varios de sus colaboradores mas cercanos. Washington fue electo presidente de los Estados Unidos, sirvió dos periodos consecutivos y se negó a ser reelecto a un tercer periodo. Su ejemplo creó la tradición de dos periodos para presidentes norteamericanos, alterada únicamente con Franklin Delano Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial. Bolívar fue hostigado y acusado de dictador por sus asociados de antaño durante sus breves períodos presidenciales y se vio obligado a alejarse del poder político para aplacar las pasiones y evitar guerras civiles. En su lecho de muerte, aferrado todavía al ideal de una gran patria sudamericana, el Libertador exclamó: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro”.

Asimismo, los procesos a los cuales estos dos hombres dedicaron sus vidas tuvieron como sabemos resultados diferentes. El experimento de democracia iniciado por Washington y sus colegas en el Congreso Continental de 1776 en Filadelfia no sólo ha perdurado durante 232 años sin un golpe de estado sino transformó a los Estados Unidos de una nación de segunda o tercera categoría en la primera potencia mundial. En naciones que respetan leyes la muerte de un líder no cambia los destinos nacionales. Con Washington no murió la democracia norteamericana. Con Bolívar fue todo lo contrario. Su sueño de una gran Federación Sudamericana que trató de convertir en realidad en 1826 en Panamá fue hecho trizas por la sed de poder de caudillos sin otra meta que la gloria personal y la inercia de multitudes ignorantes de sus derechos y deberes como ciudadanos. En naciones que siguen líderes las leyes son incapaces de salvarlas de la tiranía. Con Bolívar murió la esperanza de una gran patria sudamericana y se crearon las condiciones para verdugos y charlatanes como los Chávez, los Castro y los muchos tiranos que les han antecedido y que esperemos no les sucedan.

Sabemos que la respuesta a la pregunta formulada con anterioridad en este trabajo no nos va a granjear muchos amigos. Pero como dijo aquel gran pensador y maestro de generaciones de cubanos que se llamó Don José de la Luz y Caballero: “La verdad y sólo la verdad nos pondrá la toga viril”. Por lo tanto, ahí va mi respuesta. Quienes vivimos al sur del Río Grande—ya seamos hijos de Bolívar, de Martí, de Juárez o San Martín—adolecemos de un rechazo innato a la autoridad, seguimos a hombres más que respetamos instituciones, no reconocemos la majestad de la ley, somos incapaces de la disciplina y esperamos que el gobierno resuelva nuestros problemas. Con ello, al abdicar de nuestras responsabilidades, renunciamos a nuestros derechos y ponemos nuestros destinos en manos de los sinvergüenzas. No veo, por lo tanto, otra salvación que educar a las generaciones futuras para el ejercicio de la libertad y la preservación de la democracia. Si queremos salvar a nuestros pueblos de la anarquía, la miseria y la esclavitud no tenemos tiempo que perder. 
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Tomado de http://es.wikipedia.org
 
(El cuadro de John Trumbull La Declaración de Independencia recoge el momento de la presentación del trabajo del Comité de los Cinco al Congreso.)
En CONGRESO, 4 de julio de 1776.

Elaboración y aprobación de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos

El 11 de junio de 1776, el Congreso nombró un "Comité de los Cinco", formado por John Adams de Massachusetts, Benjamin Franklin de Pennsylvania, Thomas Jefferson de Virginia, Robert R. Livingston de Nueva York y Roger Sherman de Connecticut, para redactar una declaración. La comisión, después de debatir las líneas generales que el documento debería seguir, decidió que Jefferson escribiría el primer borrador.

Teniendo en cuenta la apretada agenda del Congreso, Jefferson contó con tan solo 17 días para su redacción.7 Una vez elaborado el borrador por Jefferson y consultados los demás miembros, se hicieron algunos cambios y se presentó otra copia incorporando estas alteraciones. El comité presentó esta copia al Congreso el 28 de junio de 1776. El título del documento era "A Declaration by the Representatives of the United States of America, in General Congress assembled. ("Una declaración de los representantes de los Estados Unidos de América reunido en Congreso General").Mientras se producía el trabajo del comité del proyecto el Congreso reanudaba el debate sobre la resolución de Lee sobre la independencia. John Dickinson hizo un último esfuerzo para retrasar la decisión, pero tras un discurso de John Adams, el Congreso aprobó la misma el 2 de julio. Doce de las trece delegaciones votaron a favor; la delegación de Nueva York se abstuvo, ya que no habían sido autorizados a votar por la independencia, aunque serían autorizados por el Congreso Provincial de Nueva York una semana después.9 Con la aprobación de la resolución de la independencia, las colonias habían roto oficialmente los vínculos políticos con Gran Bretaña.

Después de votar a favor de la resolución de independencia, el Congreso centró su atención en la comisión del proyecto de la declaración. Durante varios días de debate, el Congreso hizo algunas modificaciones en la redacción y suprimió casi una cuarta parte del texto remitido, en concreto se eliminó todo un pasaje crítico al comercio de esclavos. El 4 de julio de 1776 se aprobó la redacción de la Declaración de Independencia y se envió a la imprenta para su publicación.

En la firma, Benjamín Franklin es citado como habiendo respondido a un comentario de John Hancock que deben permanecer todos unidos: «Sí, tenemos que, de hecho, todos permanecer juntos, o casi con total certeza, todos vamos a colgar por separado», un juego de palabras que indica el hecho que de no permanecer unidos y tener éxito, serían juzgados y ejecutados, de manera individual, por traición.

Fundamento filosófico

El Preámbulo de la Declaración está influido por el espíritu de republicanismo, que fue usado como el marco de libertad.11 Además refleja la filosofía de la Ilustración, incluyendo el concepto de la ley natural, y el derecho de libre determinación. Las ideas y frases están extraídas de las obras de John Locke. 

Firmantes

    Nueva Hampshire: Josiah Bartlett, William Whipple, Matthew Thornton
    Massachusetts: Samuel Adams, John Adams, John Hancock, Robert Treat Paine, Elbridge Gerry
    Rhode Island: Stephen Hopkins, William Ellery
    Connecticut: Roger Sherman, Samuel Huntington, William Williams, Oliver Wolcott
    Nueva York: William Floyd, Philip Livingston, Francis Lewis, Lewis Morris
    Nueva Jersey: Richard Stockton, John Witherspoon, Francis Hopkinson, John Hart, Abraham Clark
    Pensilvania: Robert Morris, Benjamin Rush, Benjamin Franklin, John Morton, George Clymer, James Smith, George Taylor, James Wilson, George Ross
    Delaware: George Read, Caesar Rodney, Thomas McKean
    Maryland: Samuel Chase, William Paca, Thomas Stone, Charles Carroll of Carrollton
    Virginia: George Wythe, Richard Henry Lee, Thomas Jefferson, Benjamin Harrison, Thomas Nelson, Jr., Francis Lightfoot Lee, Carter Braxton
    Carolina del Norte: William Hooper, Joseph Hewes, John Penn
    Carolina del Sur: Edward Rutledge, Thomas Heyward, Jr., Thomas Lynch, Jr., Arthur Middleton
    Georgia: Button Gwinnett, Lyman Hall, George Walton